viernes, 12 de junio de 2009

TE PIDO LA PALABRA

A vos, a todos y a cada uno de ustedes:
Lo que quiero pedirles es solamente que me regalen una palabra, sí, solo eso, una palabra.
Y junto con esa palabra su significado. Éste puede ser el de la real academia española, el que ustedes tienen almacenado en su mente como tal, o, para los más osados, el que le han asignado a causa de una vivencia o de la experiencia de vida.

El trabajo que estoy realizando parte de la idea de que hay una crisis de la palabra, y por lo tanto de la lengua. Hay una pérdida de valor y de sentido. Detrás de las palabras parece no haber nadie hablando, nadie haciéndose cargo de ellas.
Necesitamos un lenguaje para nombrar la experiencia, para poder elaborar el sentido (o sinsentido) de lo que nos pasa.
Las palabras de la experiencia servirían para elaborar la reflexión de cada uno sobre sí mismo desde el punto de vista de la pasión.
Lo que quiero pedir es que me ayuden a encontrar -quizás como una utopía más- un lenguaje con el que elaborar (entre todos) el sentido o el sinsentido de lo que nos pasa, y el sentido o el sinsentido de las respuestas que eso que nos pasa exige de nosotros.
Infinitas gracias por tu colaboración.

Gisela Villarroel

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